Las vacaciones de una monja carmelita

Vacaciones en el desierto.

En este tiempo de vacaciones  ¿Cómo entienden las Monjas Carmelitas sus vacaciones? Lo refleja muy bien este punto de nuestro documento sobre la formación en su número 13.

«RATIO INSTITUTIONIS VITAE CARMELITANAE MONIALIUM» FORMACIÓN DE LAS MONJAS CARMELITAS

13. En camino por el desierto «vacare Deo»
Nuestros primeros Padres, siguiendo la espiritualidad de su tiempo (siglos XII-XIII), trataban de realizar este esfuerzo ascético retirándose a la soledad. Pero más que una realidad material, su desierto era un lugar del corazón, el contexto de una dinámica vital de quien lo centra todo sólo en Dios.
Solitario y árido, el desierto florece y se convierte en el lugar en el que la experiencia de la presencia liberadora de Dios forma la fraternidad e impulsa al servicio.
(40 RIVC 2000, 27.)

Juan Pablo II nos recuerda este sentido del desierto: «amad vuestra separación del mundo, comparable en todo al desierto bíblico.
Paradójicamente, este desierto no es el vacío. Allí habla el Señor a vuestro corazón y os asocia estrechamente a su obra de salvación».(42 Lisieux 4; VS, nota 58.)

Podríamos, incluso, decir que el énfasis característico de la vida contemplativa en la soledad y el silencio, vividos por la carmelita para vivir el desierto del corazón, hace más patente en la Orden y en la Iglesia que sólo Dios basta. (…)

Además del símbolo del desierto, la tradición carmelita utilizó otras expresiones e imágenes para este proceso de transformación: «puritas cordis» (pureza de corazón), «vacare Deo» (estar libres para Dios), subida al Monte Carmelo, noche oscura.»

Ave Maria.

Hna. Brunilda

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *