ELIAS Y MARIA
Elementos básicos de la espiritualidad de la Orden son la contemplación, el carácter mariano, en la familiaridad de vida con María, de la que el título de Hermanos y la primera iglesia de la Orden dedicada a Ella son signos elocuentes, y la inspiración eliana, que los carmelitas han cultivado desde el principio, al vivir en el Carmelo, lugar de las gestas del gran profeta.
En la Virgen Santísima, Madre de Dios y de la Iglesia, por su pureza íntegra y la prontitud de ánimo con que se abrió a la fecundidad de la Palabra de Dios, el Carmelo encuentra la imagen perfecta de lo que anhela y espera ser. Por eso, María ha sido siempre considerada Patrona de la Orden, Madre y Decoro del Carmelo y fuente de inspiración en la fe, la esperanza y la caridad. Signo de la dedicación a Ella y compendio de los beneficios de Ella recibidos es el Escapulario, que evoca muy significativamente toda la tradición mariana del Carmelo.
Elías es el profeta que cultiva la sed del único Dios vivo y verdadero y que después de un camino largo y fatigoso, aprende a leer de nuevo los signos de la presencia de Yavé. Es el contemplativo arrebatado de la pasión por el absoluto de Dios, y cuya “palabra ardía como una antorcha”. Impulsado por esta experiencia suya, se encuentra comprometido en la vida del pueblo, conduciéndolo de nuevo a la fidelidad al único Dios y solidarizándose con los pobres y los marginados. De él ha heredado el Carmelo la pasión por el Señor y el deseo de interiorizar su Palabra en el corazón para dar testimonio de su presencia en el mundo, aceptando que El sea realmente Dios en su vida.
